CUANDO DIOS DA UNA VISIÓN…escribela

Cuando Dios da  una visión…  escríbela_

                                                                Habacuc  1:1-17

 

Introducción: El profeta Habacuc se  encontraba preocupado por  la maldad que se extendía por todas partes.

 

Se quejó a Dios y pidió que inmediatamente  hiciera algo acerca  de la situación.

 

Dios le contesta y le promete que iba a hacer algo  tan  asombroso durante su vida, que él apenas podría creerlo. Le dijo  que usaría a los impíos  caldeos (babilonios) para castigar  a la gente malvadas  que profesaba  fe en Dios, pero que no vivían de acuerdo a lo que decían.

 

Dios sabía  que podía confiar más  en los caldeos  para cumplir  sus planes, de lo que podía confiar  en su propio pueblo.

 

El Señor dijo que ellos eran una “nación  cruel y presurosa… para poseer las moradas ajenas” (Habacuc  1:6)

 

 
I. La Palabra de Dios  en el tiempo escogido por Dios

 

Después que Habacuc escuchó a Dios declarar  lo que haría por medio de los caldeos,  se quejó de nuevo: “¿Por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al  que es más justo que él?”   (Habacuc 1:13)

 

Habacuc acusó a Dios de no preocuparse por el sufrimiento del pueblo de  Dios que  sería avasallado por la  malvada Babilonia.

 

En este caso, el profeta creyó que era más misericordioso que Dios.

 

Lamentablemente, hoy en día hay muchas personas que creen lo mismo. Tergiversan las palabras de las escrituras. En realidad no creen que “El Señor es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia… Como el padre se compadece Jehová de los que le temen” (Salmo  103:6,13).

 

Muchas veces  preguntamos a Dios: “¿Por qué  no haces algo acerca de esto?” 

 

Y Dios  nos contesta: “¿Por  qué no haces algo tú?”

 

Aunque Habacuc estaba amargado en su espíritu, fue lo suficientemente sensato como  para esperar que el Señor le hablara.  Y cuando Dios le habló lo primero que le dijo fue:

 

“Escribe la visión, y grábala en tablas, para que pueda leerse de corrido.   Aunque la visión tardará en  cumplirse, se cumplirá a su tiempo, no fallará.

Aunque  tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará.” (Habacuc   2:2, 3).  RRV.95

 

¡Cuantas promesas que Dios nos ha dado! 

¡Cuantas veces tenemos una idea inspirada, y no hemos tomado el tiempo para escribirla, o desarrollarla¡

¡Cuántas visiones hemos perdido porque hemos dejado de registrarlas o reconsiderarlas!.

 

 

 

 

Habacuc tenía inquietudes en su corazón, y para darle la respuesta, Dios  le aseguró  que los caldeos  se levantarían, pero luego  habrían de volver a caer. “¿Ves?, La nación que es malvada y confía en si misma, fracasará. Pero los que hacen lo recto, porque confían en Dios, vivirán..

 

Leer: Habacuc.2: 4,6.

 

Nosotros, que somos el pueblo de Dios, no debemos  dejar de sentir lo que Dios, siente en su corazón. 

Debemos responder a las necesidades  de esa gente en el nombre del Señor.

 

Hay un mensaje en el libro de Habacuc que es clarísimo:

“Jehová está en su santo templo; calle delante de el toda la tierra”

Habacuc.2: 20.

Las grandes cosas que Dios está haciendo en su creación deben maravillarnos y llenarnos de temor reverente

 

II. Debemos reconocer la seriedad de la obra de Dios

 

Una vez más, Habacuc levanta su voz en oración a Dios: “Señor, he oído lo que se dice de ti. Señor, estoy asombrado  de las  cosas tremendas que has hecho. Haz cosas grandes otra vez, en nuestros tiempos. Haz  que  esas cosas ocurran de  nuevo en nuestros días.

Aun  cuando estés  enojado, acuérdate de ser compasivo con nosotros”  (Paráfrasis)

(Habacuc.3: 2)

 

Nuevamente  debemos  ver que Dios  puede hacer que este sistema  se derrumbe.

 

¿Podemos unirnos en oración para ver la mano de Dios se manifieste? ¿Podemos creer que Dios volverá a hacer algo que parece imposible?

 

Conclusión (Escribe la visión)

 

¿Qué visión te ha dado Dios a ti?

 

¿Qué es lo que quiere que tu haga?

 

¡Escribe la visión  con letras grandes y colócala  en un lugar que se vea  al cabo del día!.

 

¡Escríbela de forma sencilla y clara!.

 

Puede ser que tarde algún tiempo, pero a medida que seamos fieles para obedecer el llamado de Dios, comprobaremos  que la promesa  que él  hizo a Habacuc es también  para nosotros  hoy día:   “Estas cosas vendrán; no tardarán.”  (Habacuc.2: 3)

 

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