Practicando la hospitalidad

Como querraís que hagan con vosotros.

En Romanos 12:13 dice: “Compartiendo para las necesidades de los santos;practicando  la hospitalidad”.

Cuando lo hacemos bien, tenemos la oportuidad de hacerlo

con Dios. He leido lo siguiente: En un día frio de invierno vino un leproso en la casa del hermano; y le pidió alojamiento por una noche. Sus mano y su rostro estaba llena de lepra y los dedos le salían de los zapatos viejos. Este hermano le sacó sus ropas y lo tapó con las suyas, y lo metió a la casa. Despueś de de limpiarle las heridas con agua tibia, durmió con eĺ en la única pieza que tenía. Esa noche el hermano tuvo un sueño: Jesús le tomó de las manos y el dijo:   Gracias por hospedarme esta noche.

Asustado se despierta y ve que el leproso había desaparecido quedando sólo su perfume.

Jesus era el hueśped en forma de leproso. De esta forma cuando recibimos a alguien sin querer, podemos estar hacieńdolo con Jesús. No sabemos cuando, ni de qué forma Jesús se nos puede

presentar. Entonces debemos recibir a los forasteros como si fuera el Señor.

A un matrimonio de ancianos pobres, pero reconocidos por su vida cristiana, se les presentó Jesús en sueño; y les dijo que ese día iría a su casa. Al despertar, muy contentos,limpiaron toda la casa muy nerviosos. Sacudieron el polvo, sacaron las telas de araña, hasta limpiaron el establo y preparando una exelente cena lo esperaban impacientes. Y ya cerca de la noche, el Señor no venía. Escucharon que tocaban la puerta; fueron corriendo a ver, y era un mendigo anciano que les pidió algo de comer. Muy  desilucionados pusieron la mesa y se lo dieron. Luego seguián esperando que llegara el Señor, cuando tocaron la puerta; esta vez era una muchacha mendiga hambrienta. Le dieron de comer, y hasta le cambiaron las ropas. Esperaron hasta tarde y como no venía se fueron a dormir; y Jesús se les apareció en sueños; y ellos le dijeron: Por qué nos dijiste que vendrías y no lo hiciste? Claro que estuve ahi dos veces! Una vez en forma de un mendigo viejo y otra en forma de una muchacha hambrienta. Gracias por haberme recibido con tanto amor.

 La biblia dice: cuando tuve hambre me disteís de comer, cuando tuve sed me disteís de beber, estuve enfermo, y me cuidasteís en la cárcel y me visitasteís. Señor, cuando te hemos hecho todo eso? Jesús les dijo: Cuando lo hicisteís con una de las más pequeñas y humildes personas, a mí me lo hicisteís.

Por lo tanto debemos recibir y cuidar a los demás como si lo hicieramos al Señor.

 Conmovedora la historia relatada.

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